El futuro de Heinrich Lindemeyer se empezó a tejer en Colombia luego de abandonar su natal Bremen en 1893, para ser parte del despertar económico que estaba viviendo la ciudad de Barranquilla desde mediados del siglo XIX como resultado del tratado de “Amistad, comercio y navegación” entre la Nueva Granada y las ciudades hanseáticas: Lübeck, Bremen y Hamburgo.

A finales del siglo XIX Barranquilla ya había adquirido un status como el gran puerto nacional, lo cual motivó la presencia de muchos extranjeros en la ciudad y el establecimiento de grandes casas y firmas comerciales, siendo las alemanas las más destacadas. Y es así como Heinrich Lindemeyer logra asociarse con Adolfo Held y Arthur Ernst Theodor Stegmann, dos alemanes que se encontraban consolidados en Barranquilla, y crean la Empresa Hanseática de Vapores en 1902.

Sin embargo, los tiempos difíciles se veían venir desde 1906 porque la inversión de los ingleses empezó a centralizar varias empresas fluviales para crear la Magdalena River Steamboat Company, con 15 vapores y 20 remolques, disponiendo de una capacidad de 4.600 toneladas. Sumado a esto, en 1907 el gobierno de Rafael Reyes provocó un monopolio del transporte fluvial concentrando gran parte de la explotación en grupos en los que el presidente tenía participación

Como respuesta, varios inversionistas alemanes se reunieron entre 1906 y 1907 para crear una sola firma, dentro de la cual se encontraba la Empresa Hanseática de Vapores. Esta nueva firma fue conocida popularmente como la Empresa de Gieseken, que disponía de 21 vapores y 29 botes para remolque con una capacidad total de 6.000 toneladas pasando a ser la naviera más grande de Colombia, y que desapareció 7 años después.

Por su parte, en septiembre de 1908 Heinrich Lindemeyer, Adolfo Held, Peter Stegmann y Ferdinand Wiese, registraron la nueva Empresa Hanseática, Lindemeyer, Wiese & Co. Que además del transporte fluvial, se abrió campo dentro del negocio de las mercancías, la industria (con la fábrica de jabones y velas), y la agricultura con haciendas tabacaleras.

En busca de su propio destino, Lindemeyer decide abandonar esta empresa y en 1918 crea Vapores H. Lindemeyer & Co. junto a ciudadanos colombianos, y empiezan a transportar personas y mercancías sobre el Río Magdalena. De esta manera, Lindemeyer obtuvo la primera licencia de “Capitán de Río” expedida por el país y fue el primero que logró cruzar en un barco los rápidos del Magdalena para llegar a Honda.

El “LINDEMEYER” fue el primer barco que construyó la empresa en 1920, pero fue vendido al poco tiempo por ser muy pequeño. No obstante, construyeron una segunda versión en 1925 bajo el mismo nombre y se convirtió en el barco insignia de la empresa, con capacidad de 400 toneladas y dos remolques de 250 toneladas cada uno.

Otro de los grandes barcos que armó la empresa fue el “CUNDINAMARCA”, el cual había costado $160.000 y en su primer viaje en 1924 se incendió completamente al atracar en Puerto Berrio. Solamente se pudo recuperar $100.000 por el valor asegurado y con sus restos construyeron un nuevo barco que salió a flote en 1926 con el nombre de “BISMARCK”.

Además de impulsar el comercio y el tráfico fluvial de manera exponencial, Vapores Lindemeyer se destacaba por la capacidad de tonelaje en sus embarcaciones, en 1926 trajo desde Alemania los materiales para la construcción de 17 botes nuevos, cuya capacidad de carga oscilaba entre las 67 y las 135 toneladas. En 1937 aparecía en la Superintendencia de Navegación, con sede en Barranquilla, como la cuarta compañía con mayor tonelaje de un total de 23 empresas.

Con el inicio de la Segunda Guerra Mundial también inició un período de grandes obstáculos para los alemanes en Colombia y todas sus empresas. Estados Unidos se encargó de presionar con la difusión de las “Listas Negras” desde 1941, documentos que contenían los nombres de empresas y personas naturales a los que se acusaba de simpatizar o colaborar con los totalitarismos en conflicto o por considerárseles peligrosos en potencia para la seguridad del país.

El objetivo de estas listas era causar un bloqueo económico de tal forma que las empresas quebraban o debían ser vendidas antes de la bancarrota. Como resultado, una gran cantidad de alemanes tuvieron que salir del país, otros debieron ponerse a disposición de las autoridades nacionales, y algunos con tal de asegurar sus compañías realizaron traspasos de sus bienes a ciudadanos colombianos, esperanzados de que se los devolverían una vez acabada la guerra.

Vapores Lindemeyer no fue la excepción, pues para evitar que fuera expropiada de las manos de Heinrich Lindemeyer, se le transfirió a Martín Vásquez Ojeda, quién terminó por disolver la compañía cuando en 1942 se vendió a sí mismo todos los barcos y lanchones de la empresa y cambió su nombre a Marvásquez.

DATO CURIOSO

Uno de los telegrafistas de la empresa llevaba a sus hijos durante las vacaciones para que exploraran el río junto a él. Años más tarde uno de esos nietos escribió “El amor en los tiempos del cólera” y recibió un Premio Nobel, por lo que en esta obra de literatura Gabo inmortalizó la mejor descripción de los barcos de Vapores Lindemeyer.

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Barranquilla, Atlántico, Colombia

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