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EL CEMENTERIO ALEMÁN DE BOGOTA Y LA SCADTA





El Cementerio Alemán de Bogotá está situado en la Calle 26 al occidente del Cementerio Central de la capital del país. La asociación Deutscher Friedhof fue fundada en 1912 bajo la dirección de los empresarios Anton Kraus, Leo Kopp, Karl Hollman y el Ministro Plenipotenciario de Alemania en Colombia, el Doctor Dorotheus Kracker von Schwartzfeld, quien compró este terreno a un pastor presbiteriano de apellido Caldwell. Los estatutos de la sociedad quedaron definidos el 30 de marzo de 1914, constituyéndose como la entidad más antigua de la colonia alemana en Colombia. Muchos años después se le reconoció la Personería Jurídica mediante Resolución 16 de 1933 del Ministerio de Gobierno. Más adelante se declaró como Bien de Interés Cultural en la Categoría de Conservación Tipológica mediante Resolución 1059 de diciembre 28 del 2007. La fundación del cementerio surgió por la necesidad de las familias alemanas de creencias protestantes y en especial luteranos, de tener un sitio para inhumar a sus seres queridos, una vez que no se les era permitido utilizar los cementerios católicos a aquellos que no profesaran esa religión. Se autorizó entonces a otras nacionalidades para utilizar el cementerio y así fue como se invitaron a inhumar a ciudadanos del antiguo imperio austro-húngaro, suizos, holandeses, daneses, noruegos y otros

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En el Cementerio Alemán reposan los restos de cientos de personajes en la historia del país que tuvieron una especial relevancia en la actividad empresarial, artística y cultural de Colombia. Pero es de destacar la presencia de los más prestantes pilotos, técnicos y funcionarios de la Sociedad Colombo-Alemana de Transportes Aéreos SCADTA, que desde su fundación en 1919 hasta 1940 estuvo en manos de los alemanes. Es así como los alemanes lograron desde los comienzos, una operación regular exitosa que unió a las principales ciudades del país llegando a los rincones más apartados del territorio nacional. Es también necesario destacar que los alemanes jugaron un papel preponderante en la defensa del territorio nacional durante el Conflicto con el Perú en 1932 y por ende la formación de la naciente Aviación Militar, la Fuerza Aeroespacial Colombiana como se le conoce hoy en día.


En la actualidad se han identificado no menos de 12 mausoleos o placas conmemorativas de pilotos, mecánicos o funcionarios alemanes de la SCADTA en el cementerio. A continuación nos referimos solo a algunos de ellos.


Durante el conflicto con el Perú, que se inició el 1º de septiembre de 1932 en el lejano puerto colombiano de Leticia a orillas del rio Amazonas, la Aviación Militar Colombiana recibió un impulso decidido de parte del gobierno del Presidente Enrique Olaya Herrera; se tomaron las medidas necesarias para iniciar la defensa del país. Muy acertadamente solicitaron la ayuda directa de los ejecutivos de SCADTA para preparar y organizar esa rama del ejército. Colombia carecía del material bélico y aviones, los cuales fueron adquiridos rápidamente en Estados Unidos y Alemania. El poder ejecutivo en colaboración con las directivas de SCADTA que había prestado un servicio eficaz de transporte de pasajeros y correo aéreo a lo largo y ancho del país por doce años, optó por solicitar personal alemán para que se enfrentaran junto con los pocos pilotos colombianos al enemigo en el conflicto.


Uno de los principales elementos que fue transferido de SCADTA a la Aviación Militar, por solicitud del Presidente Olaya Herrera, fue el Capitán Herbert Boy, Jefe de Pilotos de SCADTA quien llegó al grado de Coronel de esa arma. Se tiene conocimiento de que en servicio activo durante el conflicto, estuvieron 15 capitanes pilotos, 9 observadores artilleros y 20 mecánicos, todos alemanes y un italiano. Muchos de ellos se desempeñaban como pilotos de línea y personal técnico de SCADTA y actuaron decididamente en el conflicto en defensa de la soberanía nacional, hombro a hombro con el personal colombiano.


Desafortunadamente cuatro de los oficiales alemanes fallecieron durante el conflicto o como resultado de su estadía en esas regiones del sur del país, al servicio de nuestra Aviación Militar.

La Legación Alemana en Bogotá organizo un homenaje el 1 de noviembre de 1934. Se llevó a cabo en el Escuela Militar de Cadetes. Estuvieron presentes el Ministro de Guerra Alberto Pumarejo, el Ministro de Alemania, Erdmann Graf von Podewils-Duernitz, el Capitán Carlos Uribe Gaviria, ex-Ministro de Guerra, el Coronel Herbert Boy, el Mayor Benjamín Méndez Rey y el Capitán German Olano. Entre los asistentes estuvo un nutrido grupo de estudiantes y profesores del Colegio Alemán, la colonia alemana en Bogotá y funcionarios de la Legación. La comitiva se dirigió al Cementerio Alemán, donde se develo una placa conmemorativa al Capitán Piloto Raymund Behrend y sus colegas.


El Capitán Piloto Raymund Behrend nació el 16 de marzo 1906 en Gross Flottbek, Hamburgo. En el año 1928 inició sus estudios en una escuela de aviación en Alemania. Se especializó en aviación de caza y en este ramo se distinguió entre sus compañeros. Como Alemania se encontraba ya en paz, no le brindaba la acción de las armas, y se vino a Colombia en noviembre de 1932. En la escuela de aviación de Flandes conoció al capitán Herbert Boy quien fuera su comandante en la que se denominó la Flotilla Aérea Unificada del Sur de la Aviación Militar en el escenario de la frontera sur. En Flandes cuando llegaron las primera unidades caza para la Aviación Militar fue el, quien colaboró en la mimetización, prueba del material y armamento. El Capitán Behrent se accidento en la selva cerca de Puerto Boy. Le correspondió al Capitán Boy buscar los restos de la aeronave sobrevolando sobre las copas de los árboles y en medio de una densa neblina luchó incansablemente durante siete horas hasta que logró localizarla. En la tarde del 8 de marzo de 1933 llegaba a la Clínica de Marly en Bogotá la camilla que conducía al Capitán Behrend. La penosa situación sin que la ciencia pudiera combatirla y el 15 del mismo mes a las diez y media de la mañana, volaba a la eternidad.


El Capitán Piloto Helmuth Breifelt había nacido el 31 de octubre de 1900. A la edad de 19 años, fue oficial del tercer regimiento de artillería de ejército alemán, ingresando en la aviación militar en 1924. Ya en Colombia, el 3 de diciembre de 1932 desafío una vez más el peligro, con poca suerte, accidentalmente al momento de despegar la aeronave Curtiss Hawk II que conducía, uno de los flotadores choco contra un tronco que es encontraba sobre la superficie de las aguas del rio Magdalena cerca de Barrancabermeja, la aeronave se voltio y causó la muerte de su piloto.


El Capitán Piloto Maximilian Martin Heinichen nació el 4 de noviembre de 1891. Llego a Colombia a trabajar en SCADTA el 10 de abril de 1933 e inmediatamente fue destinado a la frontera del sur en donde prestó sus servicios con entusiasmo y brillante actuación que lo distinguieron. En la tarde del 22 de mayo de ese mismo año, estando en la localidad de Caucayá, hoy Puerto Leguizamo, debía seguir a Puerto Boy. En cumplimiento del servicio afrontó una tormenta que azotaba aquella región, perdió el control de su avión Junkers F 13 “202”. Después de despegar, al hacer un viraje hacia La Tagua, una ráfaga causó que la aeronave se invirtiera y cayera en las aguas del rio Putumayo. En ese trágico accidente perdieron la vida otros oficiales colombianos, donde se destaca el infortunado y recordado Teniente Heriberto Gil Martínez, oriundo de Tuluá, Valle del Cauca, junto con los mecánicos Narciso Combariza y Rafael Fernández. El mecánico Erik Rettich, también alemán, fue el único sobreviviente del siniestro.


El Mecánico Sargento Primero Herbert Grossmann nació el 17 de octubre de 1907; desde muy joven ingreso en la aviación militar alemana como mecánico, ramo en el que presto importantes servicios a su país. Vino a Colombia a vincularse a SCADTA el 26 de noviembre de 1932 y también fue destacado a la frontera sur del país, donde durante los meses que permaneció de servicio, adquirió una enfermedad tropical que lo redujo al lecho y de la que fue víctima más tarde en la ciudad de Barranquilla, donde lamentablemente falleció.

Durante el nefasto accidente de aviación que se presentó en el aeródromo de Las Playas en la ciudad de Medellín en la tarde del 24 de junio de 1939, dónde un Trimotor Ford de la empresa colombiana SACO al mando del inexperto capitán Ernesto Samper Mendoza y propietario de la empresa colisiono contra otro Trimotor Ford “Manizales” de la SCADTA al mando de los pilotos alemanes Capitán Piloto Hans Ulrich Thom y el Capitán Piloto Hartmann Fuerst quienes perecieron en el accidente. Este accidente ha sido blanco de toda clase de conjeturas y leyendas, pues además en el avión de la SACO viajaba el famoso cantante y compositor Carlos Gardel, junto con su grupo de músicos y acompañantes en esta, su última gira. Un total de xxx personas perecieron ese dia en la plataforma del aeropuerto ante los ojos de un centenar de espectadores que se habían agolpado para despedir a su ídolo.


Aerovías Ramales Colombianas fue fundada el 30 de Octubre de 1939 bajo el liderazgo del Capitán Hans Hoffmann, el Capitán Fritz Herzhauser y un grupo de técnicos alemanes anteriormente empleados de SCADTA. Hans Hoffmann era un aviador y marino alemán, quien había desembarcado en Santa Marta por 1928. Nacido en Breslau, había venido a Colombia contratado por la SCADTA, habiendo obtenido los títulos de oficial en la Escuela de Cadetes del Ejército Real Prusiano y de Capitán en la Escuela Marina Mercante y finalmente aviador de la Escuela Alemana de Aviación. Alcanzo a pilotear los Junkers de la Deutsche Lufthansa antes de buscar nuevos horizontes en America. Hoffmann fue pionero como piloto de los Junkers F13 en las rutas interoceánicas de SCADTA entre Barranquilla y Buenaventura, siguiendo el litoral atlántico hasta Urabá, continuando por las poblaciones sobre el río Atrato y continuando por el litoral pacífico. Gozaba de gran aprecio entre sus compañeros pero a raíz de algunas diferencias con el Dr. Von Bauer, gerente de la SCADTA, decidió retirarse para aventurarse de una manera independiente a la actividad de la naciente aviación comercial.


Hans Hoffmann se había nacionalizado en Colombia y era buen amigo del Presidente Eduardo Santos. Se había casado con Martha Arango, una dama perteneciente a la alta sociedad antioquena e hija del Ministro de Guerra José Domingo Arango. Fue precisamente su suegro quien le facilito el dinero para iniciar las operaciones de una nueva empresa de aviación. Con base operacional en la ciudad de Villavicencio, ARCO inicialmente se dedicó a explorar la región de los Llanos Orientales, pero pretendía crecer en el futuro para abarcar todo el territorio colombiano.


Hans Hoffmann continúo con su sueño de empresario. Primero obtuvo la representación en Colombia de la Cessna. Los aviones livianos empezaban a ser populares entre los hombres de negocios del país. Hoffmann personalmente, junto con sus hijos Marlene y Billy los traían en vuelo desde la planta de Wichita, Kansas. Marlene era una de las tres primeras mujeres colombianas en obtener licencia de piloto. No menos de 160 aviones de los modelos 170 y 180 fueron traídos vía Centroamérica en ese entonces. Mas adelante, en la vasta región de los Llanos Orientales y a finales de los años 50 fundo la que se denominó Aerovías Hoffmann, una aerolínea de carga exclusivamente. Fue también gestor de Aerotaxi, la subsidiaria de Avianca y fue socio fundador del Aeroclub de Colombia en Bogotá. Además fue socio fundador de la primera compañía de aviación agrícola en el país, Colombiana Aeroagrícola y Trabajos Especiales CAYTA, que opero inicialmente en Girardot, Neiva y Ambalema. Hans Hoffman falleció en diciembre de 1991 dejando un legado como uno de los verdaderos pioneros en los anales de la aviación civil y comercial de Colombia.


El Capitán Curt Beck, colombiano de padres alemanes, era el copiloto del avión Constellation que se estrelló aparatosamente contra el Pico La Cruz al decolar del aeropuerto militar de Lajes en la isla de Terceira en las Azores el 9 de agosto de 1954. El avión cumplía un vuelo regular de regreso de Europa con escalas en las islas portuguesas donde fallecieron 21 pasajeros y 9 tripulantes.


El Coronel Herbert Boy es talvez el personaje más importante vinculado a SCADTA que se encuentra en el Cementerio Alemán de Bogotá.


Herbert Boy nació en 24 de octubre de 1897 en Duisburgo, su padre era el propietario de una fábrica de instrumental para hospitales. En 1908 con la muerte de su padre se traslada con su familia a Rheydt donde su familia materna, quienes tenía una fábrica de calderas. Herbert fue un héroe de guerra, en primer momento quiso pertenecer a la marina y fue rechazado por su edad y estatura, entonces se presentó en el ejército y trabajo en las trincheras siempre pensando en los aviones y como vincularse a la aviación hasta que lo logro allí fue condecorado con la medalla de la cruz de hierro.


En 1924 se vinculó a SCADTA fue una vinculación de gran éxito, en sus inicios en la compañía era quien pegaba las estampillas, luego fue nombrado jefe de pilotos. Boy fue quien exploro todas las zonas donde se instalarían los nuevos aeropuertos como la ruta de Barranquilla a Medellín, Fue muy amigo del entonces Presidente Enrique Olaya Herrera, quien lo nombro Asesor Técnico de la escuela de Aviación Militar en septiembre de 1932, y en marzo de 1933 se le concedió el grado de Teniente Coronel Honorario del Ejército.


Terminada esta guerra Herbert solicito una licencia para visitar a su familia en Alemania y al regresar en 1934, el Presidente Olaya le encomienda una revista aérea en Cartagena, en su ejecución se enfrentó a un sin número de dificultades por falta de voluntad del comándate de la base naval de Cartagena además de falta de presupuesto, equipo y personal, pero para personal norteamericano si se brindaban las garantías, lo que llevo a Herbert Boy a pasar su carta de renuncia en agosto de 1934. Regresando así a la compañía SCADTA, luego se da la transición a AVIANCA en 1940. Herbert Boy en 1943 se casa con Isabel Montaña, prestante dama bogotana y sigue trabajando con Avianca como asesor de la presidencia hasta su muerte el 11 de mayo de 1973. En Avianca también fue muy reconocido y uno de los aviones Boeing 727 llevaba su nombre. Herbert Boy no tuvo hijos.


El mausoleo de SCADTA que se erige al fondo de la avenida principal del cementerio adornada de grandes pinos tiene una placa conmemorativa que dice: NIEMAND KANN GROSSERE LIEBE BEWEISEN ALS WENN ER SEIN LEBER OPFERT FUER SEINE FREUDE. DEN TOTEN DER SCADTA


“Nadie puede demostrar mayor amor que cuando sacrifica su vida por la alegría. A los muertos de SCADTA.



JAIME ESCOBAR CORRADINE

VICEPRESIDENTE DE LA ACADEMIA COLOMBINA DE HISTORIA AEREA



















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